Muchos atletas de resistencia experimentan síntomas parecidos a los de un resfriado después de eventos extenuantes como maratones, triatlones o incluso sesiones de entrenamiento intensas. Este fenómeno, a menudo llamado “gripe del corredor” o “gripe post-carrera”, no es necesariamente causado por un virus, aunque puede serlo. Más bien, con frecuencia es un resultado directo del estrés extremo que se ejerce sobre el cuerpo durante el esfuerzo prolongado.

La ciencia detrás de las enfermedades post-carrera

Un metaanálisis de 2024 en Exercise Immunology Review muestra que el riesgo de sufrir una infección del tracto respiratorio superior aumenta en un 18% después de correr un maratón. Esto se debe a que los eventos de resistencia inhiben temporalmente el sistema inmunológico. Cuando el cuerpo se concentra en recuperarse de un estrés físico extremo, prioriza la reparación muscular y el equilibrio fisiológico antes que combatir las infecciones.

Como explica la Dra. Marissa McCay, médica de medicina deportiva del NewYork-Presbyterian The One/Columbia University Irving Medical Center: “Estás sometiendo a tu cuerpo a una gran hazaña… por lo que muchas de sus funciones están trabajando a toda marcha”. Esto significa que el sistema inmunológico puede ser menos eficaz a la hora de prevenir infecciones virales adquiridas durante entornos de carreras concurridos.

Sin embargo, no todos los síntomas posteriores a una carrera son contagiosos. El Dr. Sawalla Guseh, director del Programa de Rendimiento Cardiovascular de Mass General, señala que algunos síntomas son simplemente la respuesta inflamatoria natural del cuerpo al esfuerzo intenso. “Esto afectará tus músculos, esto afectará tu sistema inmunológico… todos están en modo de recuperación”. Los síntomas como secreción nasal y tos pueden ser una parte no infecciosa de este proceso.

Prevención y tratamiento

Mientras el sistema inmunológico está suprimido, los atletas pueden tomar precauciones simples para reducir el riesgo de contraer un virus real. Estas incluyen lavarse las manos con frecuencia, desinfectar las superficies, evitar tocarse la cara y considerar el uso de mascarilla en entornos concurridos antes y después de los eventos.

Más allá de la higiene, el entrenamiento y la recuperación adecuados son cruciales. El Dr. Guseh enfatiza que los síntomas posteriores a una carrera pueden ser un signo de una preparación inadecuada. “Los síntomas posteriores al maratón… son en realidad la forma que tiene tu cuerpo de decir que necesitas un poco más de energía, necesitas un poco más de electrolitos y recuperación”. Un plan de entrenamiento bien estructurado y una nutrición adecuada pueden ayudar al cuerpo a soportar mejor el estrés.

Si se presentan síntomas, el descanso, la hidratación y la nutrición siguen siendo los tratamientos más eficaces. Los líquidos calientes como el té con miel pueden aliviar el dolor de garganta. Sin embargo, si los síntomas persisten más de tres días o incluyen confusión, fiebre alta, orina oscura o náuseas intensas, es necesaria atención médica.

Al fin y al cabo, las pruebas de resistencia llevan el cuerpo al límite. Reconocer este estrés fisiológico y priorizar la recuperación es clave para minimizar las enfermedades posteriores a la carrera.