Muchos trabajadores temen la perspectiva de turnos de vacaciones, pero para los empleados solteros y sin hijos, la presión para cubrir estas fechas suele ser sistémica más que aleatoria. Las empresas frecuentemente asignan trabajo durante las vacaciones a quienes consideran que tienen menos compromisos personales, perpetuando una forma sutil de discriminación conocida como “singlismo”.

El problema de las suposiciones: El problema subyacente es una suposición errónea: las personas solteras no necesitan vacaciones tanto como aquellas con familias. Sophie, trabajadora social de un hospital, recuerda que esta mentalidad prevalecía en trabajos anteriores en el comercio minorista y en trabajos ocasionales. “Lo internalicé ofreciéndome trabajar en los días festivos importantes… sin tener en cuenta por completo a mis padres, hermanos y familia elegida”, dijo. Esto ilustra cómo los empleadores pueden reforzar involuntariamente la idea de que las personas solteras tienen menos derecho a descansar y a pasar tiempo en familia.

El singularismo en el lugar de trabajo: La científica social Bella DePaulo define el singularismo como la estigmatización y discriminación contra las personas solteras. Ella sostiene que el lugar de trabajo debe ser imparcial, con asignaciones de vacaciones y cobertura de vacaciones distribuidas de manera justa, independientemente del estado civil o parental. Sin embargo, muchos empleadores continúan operando bajo el supuesto de que los empleados solteros tienen horarios más flexibles, lo que lleva a asignaciones desproporcionadas.

Impacto en el mundo real: Las consecuencias van más allá de los simples inconvenientes. Emily, una ex trabajadora de desarrollo universitario, compartió que los constantes turnos de vacaciones tensaban sus relaciones. “Hizo tanto daño… la familia estaba molesta porque nunca pude unirme a ellos, mi pareja estaba frustrada”, dijo. El efecto acumulativo puede ser aislante y perjudicial para el bienestar personal. Patricia, una empleada militar, recuerda que le asignaron despliegues prolongados durante las vacaciones específicamente porque estaba soltera.

¿Qué se puede hacer? La solución no es simplemente programar horarios basados ​​en la antigüedad, ya que eso favorece a aquellos con vidas familiares establecidas. En cambio, las organizaciones deberían adoptar sistemas más equitativos. Mary Abbajay, presidenta de Careerstone Group, sugiere un enfoque basado en puntos: la antigüedad, las asignaciones pasadas e incluso un sistema de lotería podrían crear una distribución más justa.

Esfuerzo gratificante: Los empleadores también deberían reconocer el sacrificio de esas vacaciones laborales con incentivos financieros o tiempo libre extra remunerado. “Algo que diga: ‘Realmente aprecio que hayas caído sobre la espada por esto'”, dijo Abbajay. Esto demuestra que la empresa valora a sus empleados, incluso cuando les piden que renuncien a su tiempo personal.

Tomar el control: Si usted es un empleado soltero que enfrenta este sesgo, Sophie le recomienda tomarse un tiempo libre durante las vacaciones de manera proactiva. “Primero, ponga turnos en juego… luego establezca un horario rotativo o tómelo de un sombrero”, sugiere. Aprendió por experiencia que defender sus propias necesidades era esencial.

La suposición generalizada de que los empleados solteros son más disponibles durante las vacaciones es un problema sistémico, pero que puede abordarse con prácticas de programación más justas y un cambio en la cultura laboral. Los empleadores deben reconocer que todos los trabajadores merecen igual consideración, independientemente de su estado civil o parental.