Muchos cocineros caseros descartan instintivamente los tallos del brócoli y se centran únicamente en los floretes. Esto es un desperdicio, ya que los tallos son perfectamente comestibles y ofrecen un perfil nutricional similar al de las flores. A menudo se pasan por alto a pesar de ser crujientes, sabrosos y versátiles en la cocina.
La raíz incomprendida
La tendencia a descartar los tallos se debe más a la costumbre que a la necesidad. Los tallos de brócoli, al igual que el colinabo (una verdura relacionada que es enteramente tallo), se disfrutan tanto crudos como cocidos. La capa exterior a veces puede ser dura, pero al pelarla se revela un interior tierno y jugoso. Esto los hace adecuados para una sorprendente variedad de aplicaciones culinarias.
Métodos de preparación simples
Hay tres formas sencillas de incorporar los tallos de brócoli a su dieta:
- Salteado: Pele la capa exterior dura si es necesario, luego corte o corte el tallo en rodajas y saltee en aceite caliente hasta que esté dorado y ligeramente tierno. El fuego alto carameliza los azúcares naturales, creando un sabor delicioso.
- Encurtido: Los tallos de brócoli se pueden encurtir usando una receta de salmuera estándar (como las de los espárragos). Esto los conserva y agrega un elemento picante y refrescante a los refrigerios o guarniciones. Siéntete libre de experimentar con hierbas y condimentos.
- Consumo Crudo: El método más sencillo es comer los tallos crudos. Son crujientes, ligeramente dulces y combinan bien con aceite de oliva y sal marina. Inclúyelos en platos de crudités o simplemente disfrútalos como un refrigerio rápido.
Repensando la “mejor parte”
La percepción común de que los floretes son superiores es en gran medida cultural. En realidad, el tallo ofrece un crujido más satisfactorio y un sabor más limpio cuando se consume crudo. Al utilizar la verdura entera, los cocineros pueden reducir el desperdicio de alimentos, maximizar la ingesta nutricional y disfrutar de una experiencia culinaria más completa.
Es innecesaria la costumbre de desechar los tallos del brócoli. Con un mínimo esfuerzo, pueden convertirse en una parte deliciosa y subestimada de cualquier comida.





























