A pesar de décadas de elogios de la crítica y reconocimiento de la industria, un número sorprendente de actores destacados nunca han ganado un Premio de la Academia. Las nominaciones al Oscar de 2026 resaltan esta tendencia, incluidos varios veteranos que siguen sin recibir el Oscar a pesar de múltiples intentos. No se trata sólo de mala suerte; habla de la naturaleza impredecible de la Academia y del panorama competitivo de Hollywood.

Los poseedores del récord

Actualmente, Bradley Cooper ostenta el récord de mayor cantidad de nominaciones sin ganar, con la asombrosa cifra de 12 candidaturas y ninguna estatuilla. Le sigue de cerca el mezclador de sonido Greg P. Russell, que ha sido nominado 16 veces sin éxito. Estas cifras demuestran que ni siquiera las nominaciones consistentes garantizan la victoria.

¿Por qué es importante esto?

Los Premios de la Academia a menudo se consideran el honor más alto de la industria, pero muchos artistas talentosos siguen siendo pasados ​​por alto. Las razones son complejas: juicios subjetivos, consideraciones políticas y simplemente estar en la película equivocada en el momento equivocado. Algunas estrellas, como Leonardo DiCaprio, finalmente se destacan después de años de nominaciones, pero otras nunca lo hacen. Esto pone de relieve la naturaleza arbitraria de los premios y el hecho de que el talento no siempre equivale a reconocimiento.

Nominados notables aún esperando

Varios otros actores de alto perfil aún no han ganado un Oscar, a pesar de sus sólidas carreras y sus frecuentes nominaciones. La lista incluye a Jacob Elordi y Jessie Buckley, ambos nominados relativamente nuevos, pero también estrellas establecidas que han estado en el juego durante años. Los patrones de votación de la Academia son a menudo impredecibles, lo que significa que incluso los artistas más queridos pueden quedarse con las manos vacías.

La falta de un Oscar no disminuye los logros de estos actores, pero sigue siendo una anomalía notable en sus carreras. Subraya la idea de que los premios no son una medida perfecta del talento y que el sistema de reconocimiento de Hollywood no siempre es justo.

Al final, un Oscar no es la máxima validación del valor de un artista, pero sigue siendo un símbolo codiciado del éxito de la industria, uno que muchos grandes actores continúan persiguiendo.