La Princesa de Gales se enfrenta a crecientes tensiones dentro de la familia real, ya que el Príncipe Andrés supuestamente aprovecha a sus hijas, la Princesa Beatriz y la Princesa Eugenia, para seguir siendo influyentes a pesar de su condición de deshonrado. Según se informa, este juego de poder detrás de escena está causando fricciones con el príncipe William y Kate Middleton, quienes están luchando por mantener la confianza y la estabilidad dentro de la monarquía.

La sombra del príncipe Andrés

Según Closer, los expertos sugieren que Andrew Mountbatten-Windsor está utilizando a sus hijas como medio para reunir inteligencia y mantenerse involucrado en los asuntos reales. La percepción es que Beatrice y Eugenie, ya sea intencionalmente o no, le sirven como “ojos y oídos”, generando desconfianza entre otros miembros de la familia.

Según se informa, esta dinámica ha dejado a Kate Middleton “hirviendo” por la presencia continua de Andrew, mientras trabaja para reconstruir la confianza pública después de años de escándalos. Según se informa, la Princesa de Gales y el Príncipe William desean mantener relaciones amistosas con las hijas de Andrew, pero temen su interferencia en la toma de decisiones reales.

Esfuerzos de reubicación en marcha

Se están realizando esfuerzos para sacar al príncipe Andrés de su antigua residencia, Royal Lodge. Se observaron camiones de mudanzas en la propiedad el 14 de enero y se están realizando renovaciones en su nueva residencia más pequeña, Marsh Farm, en la finca Sandringham del rey Carlos. La transición es significativa, ya que Marsh Farm es considerablemente menos lujosa que Royal Lodge.

Kate Middleton: La fuerza estabilizadora

El experto real Hugo Vickers dijo recientemente a la revista OK! que Kate Middleton es actualmente la figura más importante que mantiene unida a la familia real.

“Catherine es muy popular; es la estrella de la familia real. Con el príncipe Harry y Andrew fuera de escena, realmente necesitamos a Catherine”.

Esto subraya su papel como fuerza estabilizadora clave en una era marcada por el escándalo y la disminución de la confianza pública en ciertos miembros de la realeza.

La situación pone de relieve una tendencia más amplia dentro de la monarquía: la dependencia de menos figuras clave para mantener la imagen pública y la estabilidad operativa. Los problemas no resueltos que rodean la asociación del príncipe Andrés con Jeffrey Epstein continúan ensombreciendo a la familia, ejerciendo presión adicional sobre Kate Middleton para que sirva como un faro de esperanza y estabilidad. Es probable que los próximos años pongan a prueba la resiliencia de la monarquía mientras navega por estos conflictos internos y el escrutinio externo.