Serena Williams, una de las tenistas más condecoradas de todos los tiempos, ha hablado públicamente de una lucha común en la crianza de los hijos: favorecer inconscientemente a su hijo menor. En una entrevista reciente, la atleta admitió que instintivamente se pone del lado de su hija de dos años, Adira, en lugar de su hija de ocho años, Olympia, un hábito arraigado en su propia experiencia como hermana menor de Venus Williams.
El desafío de la justicia
Williams confesó que necesitaba “sacudirse” activamente la tendencia de dejar que Adira “lo tenga”, incluso cuando Olympia se opone. Este no es un desafío único; Muchos padres inconscientemente se inclinan por proteger o complacer al niño más pequeño, especialmente si ellos mismos crecieron como el “bebé” de la familia. El patrón suele ser subconsciente, y los padres racionalizan su comportamiento atribuyéndolo a la ternura del niño más pequeño o a la vulnerabilidad percibida.
Por qué esto es importante
Esta dinámica resalta una tensión universal en la crianza de los hijos: la lucha entre el instinto y la justicia intencional. El favoritismo, incluso involuntario, puede erosionar las relaciones entre hermanos y crear un resentimiento duradero. También es un recordatorio de que incluso las personas de alto rendimiento como Williams están sujetas a los mismos prejuicios humanos que todos los demás.
Admisiones pasadas y autoconciencia
Williams reveló anteriormente que el comportamiento de Olympia hacia Adira a veces la “desencadena”, lo que lleva a una intervención inmediata. Ella reconoce que esta es una respuesta defectuosa, impulsada por sus propias experiencias infantiles. Sin embargo, también reconoce la necesidad de corrección y afirma: “Trato de preocuparme menos por el bebé, pero ella es tan linda… ¿Cómo no le prestas toda la atención del mundo?”.
Reconocer la imperfección
En tono seguro, Williams también afirmó: “Soy una madre maravillosa”. Si bien el comentario puede parecer atrevido, subraya un punto más amplio: la confianza en uno mismo en la crianza de los hijos no impide reconocer áreas de mejora. La capacidad de identificar y abordar los prejuicios personales es un sello distintivo de la crianza eficaz.
En última instancia, la franqueza de Williams sobre esta lucha es identificable y valiosa. Refuerza que incluso aquellos que sobresalen en un campo (como el tenis profesional) aún deben lidiar con las imperfecciones humanas cotidianas en otro (como criar hijos).





























