La salida del Príncipe Harry y Meghan Markle de sus altos deberes reales hace seis años continúa remodelando la monarquía británica. Sin embargo, mientras que, según se informa, el príncipe William tuvo problemas con la decisión de su hermano, la princesa Kate Middleton aparentemente la vio como inevitable : una evaluación pragmática arraigada en la dinámica del “heredero y el sobrante”.

Las reacciones divergentes

El autor real Russell Myers, en su nuevo libro William and Catherine: The Monarchy’s New Era, detalla cómo el Príncipe y la Princesa de Gales reaccionaron de manera diferente al anuncio de Harry y Meghan. William se vio profundamente afectado por la decisión de su hermano de dar un paso atrás, mientras que Kate mostró “menos interés” en persuadirlos de permanecer dentro del redil real.

Esta diferencia en la respuesta no es sorprendente. Kate, que creció entendiendo su propio papel dentro de la monarquía como futura reina consorte, probablemente reconoció que las ambiciones de Harry de un papel más independiente eran incompatibles con la rígida estructura del palacio. Ella entendió el desequilibrio de poder inherente entre el heredero y el sobrante, una dinámica que experimentó de primera mano mientras criaba a sus propios hijos.

El cambio comenzó con la boda

El punto de inflexión, según Myers, fue la boda de Harry y Meghan en 2018. Después del matrimonio, Harry buscó más agencia de la que le permitía su papel actual, y Kate aparentemente aceptó este resultado como inevitable. Las tensiones que rodearon la boda en sí –particularmente el infame drama del vestido de dama de honor– sirven como un claro ejemplo de la creciente división.

Las memorias de Harry, Spare, relatan una disputa sobre el vestido que no le quedaba bien a la princesa Charlotte, que, según él, fue iniciada por Kate con un mensaje conciso sobre un “problema”. El incidente sugiere una fricción subyacente, exacerbada por la presión de un evento de alto perfil.

Un resultado inevitable

Cuando Harry y Meghan anunciaron formalmente su salida, Kate parece haber reconocido que su salida ya estaba en marcha. Mientras William esperaba conservar el apoyo de su hermano a la monarquía, Harry ya había tomado su decisión. Los Sussex buscaron un camino fuera de las limitaciones de la vida real y Kate entendió esta diferencia fundamental en las prioridades.

La previsión de la princesa resalta un aspecto clave del futuro de la monarquía: adaptarse a las ambiciones cambiantes manteniendo la tradición.

En última instancia, la respuesta mesurada de Kate Middleton sugiere una comprensión más clara de las fuerzas en juego, mientras William luchaba con la pérdida personal de la presencia de su hermano dentro de la estructura real. La situación subraya las complejidades de la modernización de la monarquía y las tensiones inevitables entre el deber y la realización personal.