Un estudio reciente publicado en el Journal of Human Nutrition and Dietetics ha revelado una correlación significativa entre el alto consumo de bebidas azucaradas (incluidos refrescos, bebidas energéticas y jugos endulzados) y niveles elevados de ansiedad entre los adolescentes. Los hallazgos se suman a las crecientes preocupaciones sobre el impacto en la salud mental de los malos hábitos alimentarios, tradicionalmente centrados en riesgos físicos como la obesidad y la diabetes.

La creciente crisis de salud mental en la juventud

La ansiedad es ahora una de las principales causas de malestar mental entre los jóvenes y su prevalencia ha ido aumentando constantemente. Si bien las iniciativas de salud pública a menudo dan prioridad a las consecuencias físicas de las dietas poco saludables, las implicaciones para la salud mental se han pasado por alto en gran medida. Este estudio destaca una brecha crítica en la comprensión de cómo la nutrición afecta el bienestar psicológico, particularmente en lo que respecta a las bebidas altamente procesadas y pobres en nutrientes.

Detalles del estudio y hallazgos clave

Los investigadores analizaron datos de nueve encuestas que abarcaron entre 2000 y 2025, examinando el vínculo entre la ingesta de bebidas azucaradas y la salud mental en los adolescentes. El metanálisis reveló que el alto consumo de bebidas azucaradas se asoció con una probabilidad 34% mayor de experimentar ansiedad. Esto es consistente con investigaciones anteriores, incluido un estudio de 2019 de China que encontró mayores tasas de depresión y ansiedad entre los adolescentes que consumían más refrescos.

El estudio incluyó bebidas como refrescos, bebidas energéticas, jugos endulzados, leches saborizadas e incluso café y té azucarados. Los expertos recomiendan hidratación pura (agua) para la juventud y evitar la cafeína, el azúcar o sus sustitutos.

Correlación versus causalidad: el debate en curso

Los autores reconocen que el estudio demuestra una correlación, no necesariamente una causalidad. Es posible que la ansiedad impulse a los adolescentes a consumir bebidas azucaradas como mecanismo de afrontamiento, o que factores externos contribuyan tanto a una mayor ansiedad como a un mayor consumo de azúcar. Sin embargo, los investigadores enfatizan la importancia de identificar hábitos de estilo de vida modificables para abordar la creciente tendencia de los trastornos de ansiedad en la adolescencia.

Qué significa esto para padres y educadores

Los hallazgos refuerzan la necesidad de mensajes de salud pública más amplios que incluyan el bienestar mental junto con la salud física. Reducir el consumo de bebidas azucaradas es un paso simple pero potencialmente impactante para mitigar el riesgo de ansiedad en los jóvenes. El aumento de las tasas de ansiedad es un problema grave y abordar factores del estilo de vida, como la dieta, podría ser una parte clave de la prevención.

“Aunque tal vez no podamos confirmar en este momento cuál es la causa directa, este estudio ha identificado una conexión poco saludable entre el consumo de bebidas azucaradas y los trastornos de ansiedad en los jóvenes. Y como los trastornos de ansiedad en la adolescencia han aumentado considerablemente en los últimos años, añadió, “es importante identificar hábitos de estilo de vida que se pueden cambiar para reducir el riesgo de que esta tendencia continúe”. – Chloe Casey, profesora de nutrición de la Universidad de Bournemouth.