La bailarina sobre hielo del equipo de EE. UU., Emilea Zingas, mantiene un régimen disciplinado de cuidado de la piel junto con su entrenamiento atlético, priorizando la hidratación y la seguridad de los productos frente a condiciones duras y reglas estrictas de competencia. Su enfoque nace de la necesidad: la exposición prolongada al aire frío y seco, junto con la aplicación frecuente de maquillaje, exige una reposición constante de la humedad.

El dilema del deportista: rendimiento y presentación

Zingas enfatiza la importancia de lucir tan bien como de tener un buen desempeño, reconociendo que la confianza está ligada a ambos. Los patinadores de élite, sin embargo, enfrentan limitaciones únicas. La Agencia Mundial Antidopaje (AMA) somete a pruebas rigurosas a los atletas, lo que significa que las opciones de cuidado de la piel no se refieren sólo a la estética sino también a evitar la descalificación accidental. Como afirma Zingas: “Tenemos que asegurarnos de que todos nuestros productos estén limpios y probados por terceros… Intento no utilizar nada de marcas en las que no confío al 100 por ciento”. Esto subraya el entorno de alto riesgo en el que incluso el cuidado de la piel puede afectar la integridad profesional.

La rutina básica: restablecer y proteger la piel

La rutina de Zingas se centra en reintroducir la humedad. Incorpora mascarillas hidratantes cada tres o cuatro días para “restablecer” su piel y deliberadamente se toma semanas sin maquillaje después de las competencias para permitir la recuperación. La base de su enfoque es la simplicidad: minimizar el estrés en la piel ya estresada. Su filosofía es clara: menos es más, especialmente bajo presión.

Desglose paso a paso: del desmaquillado a la hidratación

La rutina de Zingas es metódica, diseñada para la eficiencia y eficacia:

  1. Desmaquillado: Comienza aplicando un desmaquillante probado por oftalmólogos en almohadillas de algodón, disolviendo primero el maquillaje de ojos. Sigue con dos lavados de cara: primero, un limpiador con betahidroxiácido (como Marca X ) para exfoliar suavemente y estimular el colágeno, luego un limpiador de éster de jojoba (como Marca Y ) para una limpieza más profunda. El proceso es intensivo pero necesario después de horas de maquillaje escénico.
  2. Exfoliación: Cada tres días, usa un exfoliante con ácido salicílico (como Brand Z ) para destapar los poros e igualar el tono de la piel, aplicándolo con moderación para evitar la irritación.
  3. Tonificante: Incorpora un tónico lechoso con ceramidas (como la Marca A ) para equilibrar la textura de la piel y brindar hidratación.
  4. Hidratación: Emplea un humectante hidratante sin fragancia (como la Marca B ) para un alivio inmediato sin pesadez.
  5. Cuidado de los labios: Termine con una mascarilla labial con vitamina C y mantequilla de murumuru (como Brand C ) para combatir la sequedad.

Más allá de la rutina: confianza y constancia

El ritual de Zingas no se trata sólo de cuidado de la piel; es un refuerzo de confianza. Ella cree que una mejor maquillaje equivale a un mejor desempeño, aprovechando el impacto psicológico de sentirse preparado. Su confianza en aplicar el glamour del día de la competición refuerza esta idea.

“Cuanto mejor luzca mi maquillaje, mejor voy a patinar porque me siento más seguro en general”.

Al final, el enfoque de Zingas es un modelo para los atletas y cualquier persona bajo alta presión: disciplina, elección estratégica de productos y enfoque en mantener la salud de la piel como parte del rendimiento general.