El primer largometraje de Chelsea Devantez, Basic, no es una comedia romántica más. Es una exploración cruda, divertida y profundamente inquietante de cómo las mujeres navegan por la inseguridad, los celos y las extrañas formas en que la tecnología alimenta ambos. Estrenada en SXSW 2026, la película profundiza en la espiral demasiado común de comparación obsesiva, donde el acecho nocturno en Instagram se convierte en una crisis surrealista infundida con piña.
Del cortometraje a la paranoia en toda regla
Los orígenes de la película se encuentran en la propia vida de Devantez, y comenzó como un cortometraje en 2020. Los primeros tres minutos se basan directamente en ese guión original y nos presentan a Gloria (Ashley Park) y Nick (Taylor John Smith), una pareja aparentemente perfecta. Pero la calma no dura. El descenso de Gloria a estudiar meticulosamente a la ex de Nick, Kaylinn (Leighton Meester), arroja todo al caos.
Meester brilla como la encarnación “caliente y básica” de las ansiedades de Gloria. La película no rehuye la paranoia estilizada que muchas mujeres reconocen: ese sentimiento de insuficiencia mezclado con una extraña fascinación por la “otra mujer”. Es una comedia oscura que a muchos les resulta demasiado familiar.
El poder de los vínculos femeninos
Lo que eleva a Basic más allá de un simple tropo es su celebración de la amistad femenina. Los amigos de la vida real de Kaylinn, interpretados por Ashley Nicole Black y Kenzie Elizabeth, no son sólo personajes secundarios; añaden profundidad y humanidad a la historia. Park ofrece una clase magistral de comedia física y el guión está repleto de chistes que resultan a la vez alegres y emocionalmente resonantes.
La película irradia autenticidad, gracias al muy unido elenco y equipo de Devantez, muchos de los cuales trabajó con ella en el corto original. Es un testimonio del poder de la colaboración y la conexión en la vida real.
Un espejo de la obsesión moderna
Básico no se trata sólo de una mujer que se enamora de un ex; se trata de cómo distorsionamos la realidad para adaptarla a nuestras narrativas de autosabotaje. Se trata de la magia que ocurre cuando finalmente levantamos la vista de nuestros teléfonos y nos conectamos con las personas que tenemos frente a nosotros. La película incluso se hace eco de pesadillas digitales del pasado, como los primeros días de Friendster, cuando los perfiles estaban expuestos, lo que demuestra que algunas cosas nunca cambian.
Como admitió un miembro del elenco, la producción en sí fue impulsada por una ruptura, lo que subraya cuán profundamente personales y identificables son los temas.
Básico es una película que debes ver para cualquiera que alguna vez haya sentido el aguijón de la “envidia de Instagram” o haya forjado una amistad en los lugares más inesperados. No es sólo una película; es un espejo de nuestra obsesión digital y de la confusa y divertida realidad de la conexión femenina.




























