Una variante de COVID-19 recientemente identificada, denominada “cigarra” (BA.3.2), está atrayendo la atención debido a sus importantes mutaciones y su presencia emergente en varios países. Si bien actualmente no es dominante, esta cepa representa un cambio notable en la evolución del virus, lo que plantea dudas sobre la inmunidad y la eficacia de la vacuna. Aquí hay un desglose de lo que dicen los expertos sobre esta situación en desarrollo.
La aparición de la cigarra
La variante “cigarra” es descendiente de la cepa Omicron, que surgió a nivel mundial en 2021. A diferencia de las variantes más recientes, este linaje permaneció en gran medida inactivo desde principios de 2022 antes de resurgir con mutaciones sustanciales. Esta repentina reaparición, observada por el biólogo evolutivo T. Ryan Gregory, refleja el insecto del que toma su nombre: un largo período de inactividad seguido de una rápida aparición.
Por qué son importantes las mutaciones
La cigarra ha acumulado más de 70 sustituciones en su proteína de pico, la parte del virus que se une a las células humanas. Este nivel de mutación es sustancial, lo que la distancia de otras cepas de Omicron circulantes. Expertos, como el Dr. William Schaffner de la Universidad de Vanderbilt, explican que esta divergencia puede reducir la eficacia de la inmunidad existente debido a una infección o vacunación previa.
“Es un primo más lejano de otras variantes de Omicron que existen. La inmunidad previa probablemente proporcionará algo de protección, pero probablemente una mayor proporción de personas corren el riesgo de infectarse”. – Dr. William Schaffner
Esto no significa que el virus sea necesariamente más mortal, pero resalta la capacidad continua del virus para adaptarse y evadir defensas anteriores. La rápida evolución del SARS-CoV-2 subraya la importancia de la vigilancia continua y la adaptación de las medidas de salud pública.
Vacunas e inmunidad actuales
Las vacunas COVID-19 actuales están diseñadas para atacar a Omicron, pero las mutaciones sustanciales en Cicada generan preocupaciones sobre su eficacia. El Dr. Thomas Russo, de la Universidad de Buffalo, sugiere que si bien es probable que las vacunas todavía ofrezcan cierta protección, un porcentaje mayor de la población ahora puede ser susceptible a la infección.
Los CDC han detectado cigarras en muestras de aguas residuales de 25 estados de EE. UU. y de 23 países de todo el mundo, lo que indica su propagación. Esta detección generalizada, combinada con las mutaciones, sugiere un potencial de mayor transmisión.
Síntomas y precauciones
Los síntomas asociados con Cicada parecen consistentes con otras cepas de COVID-19:
- Fiebre o escalofríos
- tos
- Dificultad para respirar
- dolor de garganta
- Congestión o secreción nasal
- Pérdida del gusto o del olfato.
- Fatiga
- Dolores musculares
- dolor de cabeza
- Náuseas o vómitos
- Diarrea
Si el resultado es positivo, los expertos recomiendan aislarse para evitar una mayor propagación. Las máscaras pueden ayudar a reducir la transmisión cuando se está cerca de otras personas. Para las personas con alto riesgo de padecer una enfermedad grave, se pueden considerar medicamentos antivirales en consulta con un proveedor de atención médica.
El panorama más amplio
COVID-19 sigue siendo un importante problema de salud pública. Si bien el pánico inicial ha disminuido, el virus continúa evolucionando y la complacencia puede ser peligrosa. El Dr. Russo enfatiza que el COVID-19 sigue siendo más letal que la influenza y que la vacunación sigue siendo la protección más efectiva. La aparición de Cicada es un recordatorio de que la pandemia no ha terminado y que aún se requiere vigilancia.
La aparición de Cicada subraya la evolución constante del virus y la necesidad de un seguimiento continuo, una adaptación de las vacunas y medidas responsables de salud pública.






























