El paradero de Sarah Ferguson, la duquesa de York, se ha convertido en objeto de intensa especulación. Tras una serie de escándalos de alto perfil y la posterior pérdida de su estatus real y residencia, la duquesa efectivamente ha desaparecido del ojo público.

Una caída en desgracia

El declive de la posición social y real de Ferguson está indisolublemente ligado a su controvertida asociación con el fallecido financiero Jeffrey Epstein. El escrutinio público se intensificó después de que surgieron informes sobre la naturaleza de su relación, incluidas acusaciones de que Epstein ayudó a saldar sus deudas en 2009.

Esta asociación, combinada con las batallas legales y el daño a la reputación que rodea a su exmarido, el Príncipe Andrés, ha tenido consecuencias significativas:
– La pérdida de la Royal Lodge como residencia principal.
– El despojo de varios títulos reales y privilegios oficiales.
– Un profundo distanciamiento de las funciones centrales de la Familia Real británica.

Desmentir los rumores

A medida que disminuyeron las apariciones públicas de Ferguson, surgió una ola de informes contradictorios sobre su ubicación actual. Las especulaciones iban desde que residía en el Reino Unido o los Emiratos Árabes Unidos hasta afirmaciones más precarias de que estaba “surfeando en el sofá” por todo Estados Unidos.

Sin embargo, conocimientos recientes de expertos sugieren que muchas de estas teorías son inexactas:
No con sus hijas: Los informes de que se queda con la princesa Eugenia o la princesa Beatriz no han sido verificados.
No con Priscilla Presley: Las afirmaciones sobre su estancia con el ícono estadounidense también han demostrado ser falsas.

Por qué Estados Unidos está fuera de la mesa

Si bien algunos especularon que podría estar escondida en Estados Unidos, los conocedores sugieren que esto es muy poco probable. Según fuentes citadas por GBNews, Ferguson ha expresado su firme intención de evitar por completo Estados Unidos.

El razonamiento detrás de esta decisión parece tener sus raíces en el miedo a las repercusiones legales y sociales. Los conocedores afirman que está profundamente preocupada por enfrentar el escrutinio de:
1. Las víctimas de Jeffrey Epstein, quienes pueden responsabilizarla por sus asociaciones pasadas.
2. El Congreso de Estados Unidos, ante las intensas investigaciones políticas y legales sobre la red de Epstein.

Este cambio marca un cambio dramático para una mujer que alguna vez estuvo profundamente arraigada en los círculos sociales estadounidenses.

El silencio actual

A mediados de abril de 2026, la duquesa no había sido vista en persona durante varios meses. Esta ausencia prolongada, junto con su supuesto deseo de “pasar desapercibida”, deja su ubicación exacta en un misterio.

La desaparición de Sarah Ferguson resalta el impacto duradero de las asociaciones de alto perfil, mostrando cuán rápido la posición social y real puede evaporarse cuando se vincula a controversias legales y éticas.

En resumen, Sarah Ferguson permanece fuera de la vista del público y, según se informa, evita los Estados Unidos debido al potencial de un escrutinio intenso y una reacción legal tras su conexión con el escándalo de Epstein.