Si bien acurrucarse con una mascota es una forma científicamente comprobada de reducir el estrés humano y fortalecer el vínculo entre especies, muchos dueños hacen sin darse cuenta lo único que puede romper esa confianza: sorprender a sus perros con afecto repentino.

Los expertos veterinarios advierten que lo que un ser humano siente como un gesto cariñoso puede parecer una intrusión o incluso una amenaza para un perro, especialmente cuando lo pillan desprevenido.

El problema del afecto “sorpresa”

El error más común que cometen los dueños es intentar acariciar o abrazar a un perro mientras duerme, come o juega con un juguete. Cuando un perro está en estado de reposo o concentración profunda, tiene la guardia baja. Un toque repentino puede desencadenar una “respuesta de sobresalto”, lo que lleva a varias reacciones:

  • Respuestas agresivas: Gruñidos, mordiscos o mordiscos.
  • Respuestas evasivas: Alejarse, esconderse o temblar.
  • Incomodidad pasiva: Dar una “mirada fija” o permanecer quieto cuando claramente no está contento.

“Si es posible, deje que un perro duerma”, aconseja Margaret M. Duxbury, veterinaria conductista certificada.

Por qué los perros reaccionan de manera diferente

No todos los perros reaccionarán de la misma manera ante un toque sorpresa. Los expertos señalan cuatro factores principales que dictan el umbral individual de malestar de un perro:

  1. Historia temprana de la vida: Los perros que sufrieron abuso o carecieron de una socialización adecuada cuando eran cachorros tienen más probabilidades de considerar los movimientos repentinos como amenazas.
  2. Personalidad: Al igual que los humanos, los perros tienen temperamento. Algunos son naturalmente “amantes del tacto”, mientras que otros son “reversos al tacto” o más estoicos.
  3. Confianza y medio ambiente: Es mucho más probable que un perro tolere una violación de los límites por parte de un dueño de confianza que por parte de un extraño.
  4. Salud física: Problemas médicos subyacentes, como la artritis, pueden hacer que ciertos tipos de contacto, como acariciar a un perro en las caderas, sean dolorosos en lugar de reconfortantes.

Cómo respetar los límites de tu perro

Para mantener una relación sana y de confianza, los expertos sugieren dejar de “forzar” el afecto y acercarse a invitarlo. Esto cambia la dinámica de poder, permitiendo al perro decidir cuándo está listo para interactuar.

La lista de verificación del “enfoque seguro”:

  • Anuncia tu presencia: En lugar de alcanzarlos mientras duermen, llámalos por su nombre o arruga una bolsa de golosinas para que se despierten intencionalmente. Para los perros sordos, utilice una golosina perfumada para alertarlos.
  • Evite “acercarse”: No se incline directamente sobre un perro, ya que puede parecer depredador y amenazador. Acércate desde un ángulo lateral donde puedan verte.
  • Déjalos venir a ti: Una vez que estén despiertos y reorientados, espera a que se acerquen a tu espacio.
  • Apunte a los puntos correctos: La mayoría de los perros prefieren rascarse en el pecho, los hombros o debajo del cuello. Evite la parte superior de la cabeza, que puede resultar intrusiva.
  • Esté atento al “No”: Si su perro se aleja, evita su mano o evita el contacto visual, respete esa señal de inmediato.

Conclusión

Construir un vínculo profundo con un perro requiere algo más que cercanía física; requiere comunicación recíproca. Al aprender a leer y respetar el lenguaje corporal de su perro, pasará de ser una fuente potencial de sobresalto a un socio confiable en su bienestar.