La cocina a menudo se convierte en un vertedero de artículos cotidianos (electrodomésticos, correo, especias), creando un desorden visual que puede socavar la tranquilidad. Un método de organización sencillo, el “toque de queda en la encimera”, ofrece una solución. Desarrollada por la experta en orden Lenora O’Keith, esta regla prioriza la eficiencia sobre la estética al eliminar los elementos que no se usan al menos tres o cuatro veces por semana. No se trata de minimalismo; se trata de optimizar el espacio y reducir la fricción mental.
El principio básico: desalojo por uso poco frecuente
El “toque de queda en la encimera” opera sobre una premisa clara: si un electrodoméstico no se usa constantemente, no merece un espacio permanente en la encimera. El método también desaconseja mantener bloques de cuchillos voluminosos, aceites/especias sensibles al calor y pilas de correo cada vez mayores en las encimeras. Este enfoque no se trata de privaciones, sino de maximizar la utilidad en una cocina ocupada.
¿Qué pasó cuando implementé el toque de queda?
La evaluación inicial fue sorprendentemente reveladora. Algunos artículos, como la máquina Nespresso y la freidora, no eran negociables debido al uso diario. Otros, como una tetera que rara vez se usaba, se trasladaron fácilmente a gabinetes. La mayor sorpresa vino al abordar los aceites y las especias. Si bien los productos básicos de uso frecuente (sal, pimienta, aceite de oliva) permanecieron en su lugar, los artículos menos esenciales obligaron a reorganizar la despensa, lo que llevó al descubrimiento y eliminación de productos de panadería caducados.
Beneficios ocultos más allá de la ordenación
Más allá de las mejoras visibles, el “toque de queda en las encimeras” generó beneficios inesperados. El proceso provocó una revisión de seguridad, que reveló cuchillos sueltos detrás de un bloque voluminoso que fueron trasladados a un cajón, eliminando el ruido visual. Además, trasladar la pila de correo de la isla de la cocina al vestíbulo redujo instantáneamente el estrés. El acto de ordenar, incluso mediante un método estricto, proporciona un alivio instantáneo al liberar espacio y reducir el desorden mental.
El resultado final
El “toque de queda en la encimera” es un método engañosamente simple pero eficaz para recuperar espacio en la cocina. Si bien algunos artículos, como la preciada sartén de hierro fundido del marido, pueden requerir maniobras diplomáticas, los beneficios (un espacio de trabajo más despejado, reducción del estrés y una despensa más organizada) bien valen el esfuerzo. Para hogares ocupados, este método no se trata sólo de orden; se trata de recuperar el control sobre uno de los espacios más utilizados del hogar.





























