La reciente ceremonia de los premios BAFTA se vio ensombrecida por un incidente que involucró a John Davidson, un activista del síndrome de Tourette, quien gritó malas palabras –incluido un insulto racial– durante una transmisión en vivo. Este evento ha iniciado una discusión crucial sobre la intersección de los trastornos neurológicos, los arrebatos involuntarios y el impacto profundamente arraigado del racismo.

Entendiendo el síndrome de Tourette

El síndrome de Tourette es una enfermedad neurológica caracterizada por tics involuntarios, tanto verbales como físicos. Según la Clínica Cleveland, afecta aproximadamente a 1 de cada 160 niños en los EE. UU., y los síntomas suelen aparecer alrededor de los seis años. Estos tics van desde movimientos menores como parpadear hasta arrebatos más severos como gritos incontrolables.

El psiquiatra Dr. Adjoa Smalls-Mantey explica que los tics pueden ser motores (sacudidas, muecas) o vocales (aclararse la garganta, gruñir, obscenidades). Este último, conocido como coprolalia, implica insultos involuntarios. Si bien la causa exacta aún no está clara, el trastorno está relacionado con problemas de control de los impulsos dentro del cerebro.

La polémica en los BAFTA

El arrebato de Davidson incluyó el uso de la palabra N dirigida a los actores Michael B. Jordan y Delroy Lindo, lo que generó indignación y debate. Surge la pregunta: ¿fue esto un síntoma incontrolable del síndrome de Tourette o un reflejo de un prejuicio subyacente? Los expertos destacan que los tics involuntarios no son necesariamente indicativos de creencias personales.

“La enfermedad es neurológica, una enfermedad de falta de control de los impulsos”, aclaró Smalls-Mantey. “Todos conocemos esta palabra, incluso si no la usamos; vive en algún lugar de nuestro cerebro”. Sin embargo, el impacto del incidente en la comunidad negra es innegable, dado el trauma histórico asociado con el insulto.

Cuestiones sistémicas y dobles raseros

Muchos críticos señalaron el manejo de la situación por parte de la BBC, señalando que si bien se transmitió el insulto, otras declaraciones (como el llamado de un ganador del premio a una “Palestina libre”) fueron eliminadas de la transmisión. Esta inconsistencia percibida ha alimentado acusaciones de insensibilidad cultural.

Smalls-Mantey también destaca un posible doble rasero en cómo se percibe la enfermedad mental: “Algunas personas reciben más gracia y deferencia… su enfermedad mental es suficiente para extender la gracia, pero la gracia no se extiende a otros”.

Tratamiento y apoyo social

Si bien no existe cura para el síndrome de Tourette, los tratamientos como la terapia y los medicamentos pueden ayudar a controlar los síntomas. Los expertos enfatizan la importancia de buscar apoyo para quienes padecen la afección, al tiempo que reconocen el daño causado por los arrebatos involuntarios.

En última instancia, el incidente del BAFTA subraya la necesidad de una mayor conciencia, empatía y cambio sistémico. El alboroto habla de un racismo profundamente arraigado en la sociedad y de la necesidad de una mayor rendición de cuentas con respecto al lenguaje dañino, incluso cuando se pronuncia involuntariamente.

El incidente en los BAFTA exige una conversación más amplia sobre la sensibilidad cultural, la responsabilidad y la intersección de la salud mental con los prejuicios sociales. Es vital ir más allá de las simples disculpas y abordar los problemas sistémicos que permiten que ocurran tales eventos, garantizando que todas las comunidades sean tratadas con dignidad y respeto.